Armas policiales
Tal y como hemos descrito anteriormente, las
normas internacionales imponen restricciones
estrictas sobre el uso de las armas de fuego en
la aplicación de la ley, y están a favor de medidas
alternativas. Se han creado numerosas
armas incapacitantes «no letales», y, en la
actualidad, fuerzas policiales de todo el mundo
pueden adquirirlas. En la práctica, se ha
visto que algunas de ellas pueden causar lesiones
injustificadas o favorecen que se haga de
ellas un uso abusivo como instrumentos de
tortura y malos tratos; al parecer, algunas han
156 Contra la tortura • Manual de acción
causado muertes extralegales o se han relacionado
con muertes reiteradas. Entre estas
armas se incluyen las armas de gas pimienta y
los dispositivos de electrochoque, como las
porras eléctricas, las pistolas paralizantes, los
escudos paralizantes y las pistolas Taser (dardos
que transmiten una descarga eléctrica).34
El principio 2 de los Principios Básicos
sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de
Fuego afirma:
Los gobiernos y los organismos encargados
de hacer cumplir la ley establecerán
una serie de métodos lo más amplia posible
y dotarán a los funcionarios correspondientes
de distintos tipos de armas y
municiones de modo que puedan hacer
un uso diferenciado de la fuerza y de las
armas de fuego. Entre estas armas deberían
figurar armas incapacitantes no letales
para emplearlas cuando fuera apropiado,
con miras a restringir cada vez
más el empleo de medios que puedan ocasionar
lesiones o muertes. Con el mismo
objetivo, también debería permitirse que
los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley cuenten con equipo autoprotector,
por ejemplo, escudos, cascos,
chalecos a prueba de balas y medios de
transporte a prueba de balas a fin de disminuir
la necesidad de armas de cualquier
tipo.
El principio 3 afirma:
Se hará una cuidadosa evaluación de la
fabricación y distribución de armas no
letales incapacitantes a fin de reducir al
mínimo el riesgo de causar lesiones a personas
ajenas a los hechos y se controlará
con todo cuidado el uso de tales armas.
Para reducir al mínimo los daños a consecuencia
de la aplicación de la ley y la posibilidad
de que se produzcan malos tratos, Amnistía
Internacional considera que los gobiernos
deben:
— Prohibir el uso de las armas y municiones
que causen lesiones injustificadas o constituyan
un riesgo injustificado.35
— Suspender el uso del material cuyos efectos
no se conozcan por completo desde el punto
de vista médico, como las armas de electrochoque
de alto voltaje, en espera de los
resultados de una investigación rigurosa e independiente
sobre sus efectos.
— Realizar una revisión rigurosa e independiente
del uso de material como las armas
de gas pimienta, cuyo uso en la práctica ha
demostrado un peligro considerable de que se
produzcan abusos o lesiones injustificadas.
— Elaborar directrices estrictas sobre el uso
de las armas de fuego y de otros tipos de armas
y de material conforme a las normas de la
ONU, teniendo en cuenta la necesidad de utilizar
medios no violentos en la medida de lo
posible. Estas directrices deben abarcar las
situaciones en las que se va a utilizar el material,
las técnicas de uso y otras cuestiones,
como la entrega del material y la documentación
sobre su utilización. Deben crearse mecanismos
de vigilancia para revisar las directrices
y garantizar su cumplimiento.
— Garantizar que todas las investigaciones
relevantes sobre la seguridad de los nuevos
materiales y las nuevas armas para la aplicación
de la ley son del dominio público antes de
tomar ninguna decisión sobre su utilización.













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